Oler, ver, degustar, escuchar y sentir.

Al abrir una de mis redes sociales, note que una amiga me había etiquetado en un articulo de un filosofo surcoreano, Byung-Chul Han, desconocido para mi en ese momento; dicho articulo destacaba la explotación de recursos naturales que el ser humano actualmente realiza gracias a la sociedad del híper consumismo y sus criticas al infierno de lo igual, que luego en su análisis final cuenta: “Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante tres años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad…lo digital es la abolición de la realidad”.

Volver al origen, fue la frase que me vino a mi cerebro, por lo que es inevitable para mi recordar aquellas vacaciones de mi niñez en el campo, donde lo interesante del día era encontrar tantos hormigueros como fueran posible, compartir con cada hormiga que se topaba conmigo en el camino un bocado de galleta que tenia conmigo, acostarme boca arriba y observar el cielo imaginándome toda la mega ciudad interna que podría tener esos insectos y su funcionamiento; así como también recuerdo las clases de ciencias en secundaria con muchas visitas de campo, cargadas de diversión y aprendizaje, aquellos tiempos en los que lo primordial era crear unas bitácoras de campo y recolectar cada objeto relevante para el problema de investigación que teníamos que resolver en ese instante. Pasaron los años, nos volvimos adultos cumpliendo el deseo de pequeño…“Ya quiero ser grande…ya quiero ser adulto”… pero con ese crecimiento a la vez un crecimiento industrial, económico, tecnológico, que nos ha llevado a olvidarnos de esos recursos que tenemos en las narices, ese mar azul y profundo, esos arboles que nos recargan de energía al abrazarlos, ese canto de aves que alimentan la mañana en cada despertar, nos condicionamos al ruido del motor, de las autopistas, al sonido y olor de la urbe, el sabor del monóxido de carbono.

Creo que con el crecimiento que han tenido las poblaciones, y las nuevas necesidades que trae este siglo, no se nos puede olvidar que hacemos parte de un sistema, llamado TIERRA, mantener ese equilibrio es primordial para cualquier ser viviente, porque realmente sí hay recursos para todos. El uso de las nuevas tecnologías, es necesario saber usarlas, poder integrarlas con las acciones de intervención socio ambiental en las comunidades; los invito a volver al origen de vez en cuando, compartamos momentos reales, esos que son bonitos de verdad, que nos unamos por alcanzar un objetivo con resultados tangibles, que volvamos a ser humanos con otro humano, y evitar la deshumanización que se siente y se vive actualmente.

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